NUEVA YORK — Por Jenny Gómez —
La tradicional Recepción de la Herencia Dominicana en la Mansión Gracie se encuentra bajo un clima de profunda división política e incertidumbre institucional. Anoche, en un hecho que encendió las alarmas en la comunidad, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, no asistió a la gala benéfica previa al Desfile Nacional del Día Dominicano. La ausencia del mandatario local ocurre inmediatamente después de haber sido abucheado públicamente por simpatizantes y seguidores del congresista Adriano Espaillat.Esta marcada hostilidad es el resultado directo de una fuerte rivalidad surgida durante las pasadas elecciones primarias demócratas del 23 de junio de 2026. En dicha contienda, el alcalde Mamdani rompió la tradición del aparato demócrata tradicional al respaldar de manera abierta a la activista y socialista demócrata Darializa Ávila Chevalier. Ávila Chevalier obtuvo una histórica e impactante victoria sobre Espaillat, convirtiéndose en la candidata oficial del partido de cara a las próximas elecciones generales por el Distrito Congresional 13 de Nueva York.La derrota de Espaillat, un pilar político de la comunidad dominicana durante cinco periodos en el Congreso, ha fracturado las relaciones entre la nueva administración municipal y los líderes de la diáspora quisqueyana en los cinco condados.Con la Recepción de la Herencia Dominicana programada para llevarse a cabo en los jardines de la Mansión Gracie, el alcalde Mamdani fungirá institucionalmente como el anfitrión oficial del evento. Ante la evidente fricción, analistas políticos y fuentes comunitarias señalan que, por pura lógica de etiqueta gubernamental y orgullo partidario, es altamente probable que el congresista Adriano Espaillat decida no asistir al evento en la residencia del alcalde. De igual forma, se anticipa que varios funcionarios electos leales a Espaillat también opten por boicotear la recepción.La actual situación amenaza con ensombrecer una festividad cultural que históricamente ha servido para unificar a los neoyorquinos de origen dominicano, transformando el festejo en el escenario de una descarnada batalla por el liderazgo político y territorial de la ciudad.


