Santo Domingo, D. N. | 13 de octubre de 2026 La presentación de RD$304.8 millones como una cifra global de observaciones e irregularidades financieras en el Ministerio de Cultura es incorrecta y debe rectificarse. La publicación de Acento reúne partidas de distinta naturaleza e incluye operaciones sobre las cuales el apartado correspondiente de la auditoría no formula una irregularidad. Esa suma no constituye una determinación de pérdidas ni de fondos desviados.
El ejemplo más claro son los RD$144.6 millones que corresponden a presupuesto no ejecutado. El propio informe explica que se trata de disponibilidad presupuestaria que no se utilizó. La subejecución nunca equivale a pagos irregulares. Una observación sobre recursos no utilizados no puede interpretarse como una pérdida de esos recursos.
La publicación también incorpora RD$56.3 millones en anticipos financieros. El informe identifica cinco fondos autorizados para el Carnaval y las ferias y festivales del libro, con sus fechas, destinos y resoluciones. Ese apartado no formula una inobservancia sobre dichos anticipos. Incluirlos en el agregado de observaciones e irregularidades monetarias carece de sustento en esa sección del informe. Que una operación aparezca descrita en una auditoría no significa que haya sido objetada.
La suma incorpora, además, diferencias entre los registros de bienes. Son observaciones de registro y conciliación que no acreditan pérdidas patrimoniales por los valores señalados, ni desviado, ni como irregulares u observados. El significado de cada partida debe respetarse, no alterarse al construir una cifra global.
Los resultados además incluyen las observaciones retiradas y las subsanadas. La Contraloría retiró el señalamiento sobre el límite de caja chica porque no resultaba aplicable y declaró subsanados, entre otros, los puntos relativos al sistema de asistencia, las licencias informáticas y las políticas y procedimientos de inventario. No son apreciaciones de esta exministra sino conclusiones del propio órgano auditor que deben formar parte de la información ofrecida a la ciudadanía.
El informe de 2024 documenta, además, que la implementación del control interno alcanzó el 83.32%, calificado como satisfactorio, frente al 58.73% consignado en el informe de 2021–2023 y una considerable mejora al 44% con el que el mismo informe consigna fue recibido de la gestión anterior. Son 39 puntos porcentuales de mejora.
La rendición de cuentas exige distinguir entre debilidades de control, presupuesto no utilizado, operaciones autorizadas y perjuicios efectivamente comprobados.
Por estas razones, solicito a Acento rectificar, tanto en el titular como en el contenido de la publicación, revisar las réplicas y sus evaluaciones incluidas en los propios informes y publicar de manera visible las correcciones correspondientes, también en los canales donde se haya reproducido la información.
Respeto la labor fiscalizadora de la Contraloría y el derecho de la prensa a examinar la gestión pública. La ciudadanía merece conocer los señalamientos, las respuestas documentadas, las decisiones del órgano auditor y los asuntos pendientes. Reitero mi disposición a ofrecer las aclaraciones que correspondan.
No pido que se deje de examinar mi gestión. Exijo que se informe con fidelidad a los documentos y respeto a los hechos.


