La Habana.- Legalidad internacional y apoyos internos y externos fueron las bazas que esgrimió este sábado el Gobierno cubano tras la última amenaza del presidente de EE.UU., Donald Trump, de «tomar» la isla «casi de inmediato».
La Habana respondió así a la nueva vuelta de tuerca de la presión estadounidense, tanto la retórica como la económica, porque Washington difundió la víspera otra orden ejecutiva con sanciones para altos cargos cubanos y empresas e individuos de cualquier país que apoyen a sectores clave de la economía isleña, como la energía o la defensa.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, consideró en redes sociales que Trump «eleva sus amenazas de agresión militar contra Cuba a una escala peligrosa y sin precedentes» y que, en consecuencia, «la comunidad internacional ha de tomar nota y, junto al pueblo de EE.UU., determinar si se permitirá un acto criminal tan drástico».
El presidente cubano consideró que las amenazas de la administración Trump a Cuba buscan solamente «satisfacer los intereses de un grupo pequeño, pero adinerado e influyente, con ansias de revancha y dominación», al parecer en referencia a partes de la comunidad cubanoamericana en el sur de Florida.
En esta misma línea, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, indicó que el único objetivo de Trump es «satisfacer a élites minúsculas que le prometen lealtad electoral y financiera», señalando asimismo al lobby cubanoamericano, con sede en Miami.
Respuesta de La Habana
Presidente y canciller coincidieron también en advertir que cualquier intervención militar estadounidense en la isla enfrentará resistencia dentro de la estrategia cubana de defensa denominada “Guerra de todo el pueblo”.
Este concepto militar, inspirado en las tácticas vietnamitas y en las guerras asimétricas, consiste en permitir una invasión, pero enrolar a toda la población para hacer insostenible una ocupación para Washington en términos de bajas y costo económico.
«Ningún agresor, por poderoso que sea, encontrará rendición en Cuba. Tropezará con un pueblo decidido a defender la soberanía y la independencia en cada palmo de territorio nacional», afirmó el presidente cubano.
Rodríguez agregó: «Los cubanos no nos dejamos amedrentar. La respuesta decidida del pueblo y su respaldo a la Revolución se demostró masivamente este Primero de Mayo«, en referencia a las movilizaciones progubernamentales de la víspera, con decenas de miles de cubanos.
De forma paralela, el Gobierno cubano mostró su respaldo internacional en un acto organizado en La Habana con motivo del Primero de Mayo y en el que, según las autoridades, participaron 766 personas de 152 organizaciones y 36 países, principalmente sindicalistas, políticos de izquierdas y activistas.
Aquí no habrá sorpresa ni derrota», dijo Díaz-Canel en este evento, en una aparente referencia a lo sucedido en Venezuela el 3 de enero, con la intervención militar estadounidense que capturó al presidente del país, Nicolás Maduro, y desencadenó una serie de cambios políticos y económicos en la nación suramericana.
Amenaza de Trump
Trump aseguró este viernes que «tomará el control» de Cuba «casi de inmediato», pero agregó que primero terminará con el «trabajo» en Irán y desplazará de vuelta al mar Caribe al portaviones USS Abraham Lincoln.
Este mismo viernes, Washington redobló la presión económica contra la isla a través de una nueva orden ejecutiva que extiende la cobertura de las sanciones hasta abarcar casi a cualquier persona o empresa no estadounidense que tenga relaciones comerciales con Cuba, especialmente en los sectores de la energía, la defensa, la seguridad y las finanzas.
Según la nueva orden ejecutiva, a cualquier persona o empresa que opere en ellos o haga negocios con el Gobierno cubano se le podrían bloquear totalmente sus activos en EE. UU.
También esta semana, el secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a Cuba de facilitar la presencia de servicios de inteligencia de «los adversarios» de Estados Unidos en su territorio y aseguró que la Administración Trump no lo tolerará.
Asimismo, el Senado estadounidense rechazó este martes una propuesta demócrata para limitar las posibles operaciones militares que Trump pueda ordenar sobre La Habana.
Presión económica
Desde enero, Washington ha intensificado la presión económica sobre La Habana con un bloqueo petrolero que ha impedido casi totalmente la entrada de crudo y combustibles desde el exterior. Los apagones se han multiplicado y la economía está casi completamente paralizada.
Además, Trump y Rubio han instado en diversas ocasiones a La Habana a cambiar el sistema económico y régimen político de la isla. Ambas partes han reconocido conversaciones desde hace más de un mes, pero, por el momento, no se han hecho públicos los temas o avances en este diálogo.
Apoyo interno y externo
El Gobierno cubano convirtió este viernes la celebración del Primero de Mayo en una concentración de apoyo y centró sus lemas en la defensa de la soberanía nacional y la independencia frente a la creciente presión de EE. UU.




