Por: Bianell Jiménez
Nueva York. En un encuentro decisivo realizado este martes 22 de septiembre en la ciudad de Nueva York, la junta directiva de la Asociación de Dueños de Salones de EE. UU., liderada por su presidenta Bethania Pérez, se reunió para abordar una de las problemáticas más críticas que enfrenta actualmente el sector: el creciente impacto de los servicios de belleza informales brindados desde el hogar sin regulaciones vigentes.
Para los empresarios y propietarios de salones debidamente registrados, la proliferación de esta práctica representa una competencia desleal. Mientras los establecimientos comerciales formales asumen elevados costos fijos —incluyendo el pago constante de impuestos, rentas comerciales, utilidades, licencias y seguros de responsabilidad civil—, los servicios no regulados operan al margen de estas exigencias, afectando directamente la estabilidad económica de la industria organizada.
Durante la reunión, tuvimos la oportunidad de conversar con la presidenta de la entidad, Bethania Pérez, quien compartió detalles sobre el origen de la organización, sus logros clave y su visión frente al panorama actual de la belleza profesional.
Entrevista con Bethania Pérez, Presidenta de la Asociación de Dueños de Salones de EE. UU.
—¿Qué impulsó la creación de esta asociación y qué la diferencia de otras entidades del sector?
Bethania Pérez: «La asociación nació formalmente hace 9 años con la misión específica de representar y defender a las dueñas de salones. Entendimos que los intereses de un propietario no siempre son los mismos que los de un profesional independiente o un empleado. Necesitábamos un organismo que velara de manera exclusiva por los retos del negocio, la legalidad y la sostenibilidad de nuestros establecimientos.»
—A lo largo de casi una década de trayectoria, ¿cuáles consideran que han sido sus mayores logros?
Bethania Pérez: «Uno de nuestros triunfos más valiosos fue abolir la guerra de precios destructiva. Logramos establecer una lista de precios de referencia para que los salones compitan por calidad de servicio y excelencia, y no por rebajar costos. Además, durante la crisis de la pandemia, lideramos gestiones fundamentales para que los salones de belleza pudieran reabrir sus puertas de manera segura en la segunda etapa de reapertura económica.»
—¿Cómo evalúa la situación actual del sector tras los cambios ocurridos en los últimos años?
Bethania Pérez: «Lamentablemente, como consecuencia de la pandemia y las presiones económicas, muchos salones tuvieron que cerrar permanentemente sus puertas. Esta situación impulsó a que numerosos profesionales comenzaran a trabajar desde casa. Si bien comprendemos las circunstancias, es indispensable regular estas prácticas para garantizar condiciones equitativas para todos, proteger la salud pública y salvaguardar la supervivencia de la industria formal.»
La jornada concluyó con un llamado a la unidad gremial y al diálogo con las autoridades correspondientes para establecer normativas claras que garanticen una competencia justa y el respeto a la labor de quienes sostienen el comercio formal de la belleza en la región


