Trump pasó de la diplomacia al ataque; es el recuento que hace el diario estadounidense.
Lo sucedido el pasado tres de enero en Venezuela había sido ya fraguado seis meses antes por el presidente estadounidense, Donald Trump, y su equipo de asesores encabezado por Marco Rubio, secretario de Estado, reporta The Wall Street Journal.
Y, tal como reafirmó Trump en la rueda de prensa que encabezó previo a la llegada del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa Cilia Flores, a suelo neoyorkino, la frustración de su administración deviene por los fracasados intentos de “acuerdos” a fin de salvar a las petroleras estadounidenses y reactivar las deportaciones de migrantes venezolanos.
En un amplio reporte, The Wall Street Journal también señala que el empuje de sectores belicistas terminó por inclinar la balanza hacia la acción militar, pese a que tanto en noviembre como en diciembre de 2025 se realizaron conversaciones telefónicas entre Trump y Maduro con ofertas de amnistía y exilio por parte de Estados Unidos, pero todas fueron rechazadas por el líder chavista.
Fue en julio de 2025, en el Despacho Oval, cuando Trump expresó su deseo de negociar directamente con Maduro, pese a la oposición de su secretario de Estado, Marco Rubio. Sin embargo, en agosto de 2025, la administración trumpista duplica la recompensa por la captura de Maduro a 50 millones de dólares.
The Wall Street Journal destaca que entre septiembre y octubre comienzan las incursiones militares y las encubiertas. Para septiembre 2025, el Pentágono lanzó una campaña militar contra supuestos buques de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, con más de 110 muertes reportadas hasta la fecha. Y, en octubre, Trump autoriza operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela.
La presión de los petroleros
El petróleo, sin dudas, fue el eje silencioso de la política hacia Venezuela, rescata The Wall Street Journal. Para mayo de 2025, Chevron recuperó licencias para extraer crudo y los lobbistas energéticos presionaron para que más empresas regresaran a Venezuela, ofreciendo contratos sin licitación y condiciones inéditas en décadas.
“Trump veía en esos acuerdos una oportunidad para su agenda “América Primero”, pero sus asesores temían que negociar mientras Maduro siguiera en el poder debilitara su base política”, resalta el reporte.
Conversaciones con Trump
Como en una película de acción, el presidente de Estados Unidos mantuvo contactos directos con Maduro a través de Richard Grenell, recién nombrado “Enviado Presidencial para Misiones Especiales en la administración de Donald Trump”, quien logró liberar rehenes estadounidenses y reactivar vuelos de deportación.
No obstante, y recordando su conducción en The Apprentice en NBC, el presidente se mostró frustrado por los gestos de Maduro, como sus videos navideños cantando y bailando.
El diario norteamericano expresa que Rubio y otros asesores insistieron en que Maduro era un “narcoterrorista” que nunca dejaría el poder voluntariamente. Finalmente, Trump aceptó la tesis de que solo una operación militar podía resolver lo que consideraba una humillación persistente para Washington.

