El turismo interno puede convertirse en una importante maquinaria económica, al distribuir directamente el gasto de los viajeros entre pequeños hoteles, restaurantes, artesanos, productores, transportistas y emprendedores de las distintas comunidades.
El turismo constituye uno de los grandes motores de la economía mundial y, dentro de esta dinámica, el turismo interno representa una extraordinaria oportunidad para dinamizar las economías locales, generar empleos y poner en valor los recursos de cada comunidad.
La actividad turística se transforma constantemente, creando nuevos nichos vinculados a la salud, los deportes, las reuniones, las compras, la tecnología, la naturaleza, la gastronomía y las experiencias culturales. Las grandes ferias internacionales son un reflejo de esta evolución, donde cada año surgen nuevas propuestas y segmentos especializados.
República Dominicana ha avanzado significativamente en materia turística; sin embargo, todavía existe un amplio campo para desarrollar una verdadera cultura de turismo interno. Mucho antes de que se hablara formalmente de este concepto, los dominicanos ya recorrían el país en excursiones familiares, escolares, empresariales y religiosas, visitando playas, iglesias, carnavales y otros atractivos de nuestras provincias.
Hoy, el desafío consiste en organizar y potenciar ese movimiento de manera estratégica. El turismo interno puede convertirse en una importante maquinaria económica, al distribuir directamente el gasto de los viajeros entre pequeños hoteles, restaurantes, artesanos, productores, transportistas y emprendedores de las distintas comunidades.
El turismo constituye uno de los grandes motores de la economía mundial y, dentro de esta dinámica, el turismo interno representa una extraordinaria oportunidad para dinamizar las economías locales, generar empleos y poner en valor los recursos de cada comunidad.
La actividad turística se transforma constantemente, creando nuevos nichos vinculados a la salud, los deportes, las reuniones, las compras, la tecnología, la naturaleza, la gastronomía y las experiencias culturales. Las grandes ferias internacionales son un reflejo de esta evolución, donde cada año surgen nuevas propuestas y segmentos especializados.
República Dominicana ha avanzado significativamente en materia turística; sin embargo, todavía existe un amplio campo para desarrollar una verdadera cultura de turismo interno. Mucho antes de que se hablara formalmente de este concepto, los dominicanos ya recorrían el país en excursiones familiares, escolares, empresariales y religiosas, visitando playas, iglesias, carnavales y otros atractivos de nuestras provincias.
Hoy, el desafío consiste en organizar y potenciar ese movimiento de manera estratégica. El turismo interno puede convertirse en una importante maquinaria económica, al distribuir directamente el gasto de los viajeros entre pequeños hoteles, restaurantes, artesanos, productores, transportistas y emprendedores de las distintas comunidades.
Después de numerosas reuniones, nació el compromiso de acompañarlos en un proceso de transformación que les permitiera convertirse en un atractivo para el turismo interno. Era, ante todo, una verdadera integración con la comunidad.
Tras siete años de acercamiento, convivencia y un minucioso levantamiento de sus necesidades, iniciamos los trabajos siguiendo una ruta crítica previamente establecida. La transformación comenzó con aspectos esenciales: señalización, higiene, manejo y presentación de los alimentos, clasificación de desechos, seguridad y, sobre todo, honestidad.

Hoy, la comunidad de El Recodo Las Yayitas, al norte de las montañas de Baní, se ha convertido en un lugar digno de visitar y forma parte del mapa del turismo interno dominicano e internacional, habiendo recibido energía eléctrica y las facilidades del internet; un verdadero sueño hecho realidad.
Fue una experiencia enriquecedora que demostró que, cuando existe voluntad y compromiso, querer es poder.


