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¿Por qué más dominicanos en Nueva York están mirando hacia el Partido Republicano?

La comunidad dominicana está diversificando sus opciones políticas y el voto latino se ha convertido en un terreno cada vez más competitivo. El costo de vida, la seguridad, los pequeños negocios, los valores familiares y el crecimiento del ala socialista dentro del escenario político demócrata están provocando una nueva conversación entre votantes dominicanos que durante décadas estuvieron identificados principalmente con el Partido Demócrata.


Por José Zabala, creador de contenido


Nueva York.– Algo está cambiando políticamente dentro de la comunidad dominicana de Nueva York. Cada vez se observan más reuniones, dirigentes comunitarios, comerciantes, profesionales y ciudadanos interesados en conocer las propuestas del Partido Republicano, mientras comienzan a aparecer dominicanos dispuestos a participar como candidatos, activistas o simpatizantes dentro de esa organización.


No se puede hablar de un abandono masivo del Partido Demócrata, pero sí existe una señal que merece atención: el voto latino y dominicano comienza a ser menos automático y más competitivo.


Los números de Trump muestran el cambio.


Las elecciones presidenciales de 2024 dejaron una estadística difícil de ignorar. De acuerdo con un análisis posterior de Pew Research Center, Donald Trump obtuvo aproximadamente 48% del voto hispano a nivel nacional frente al 36% que había conseguido en 2020 contra Joe Biden. Es decir, su respaldo entre esos votantes aumentó alrededor de 12 puntos porcentuales en cuatro años.


El candidato demócrata pasó, según ese mismo análisis, de aproximadamente 61% del voto hispano para Biden en 2020 a 51% para Kamala Harris en 2024.


Nueva York también experimentó un movimiento importante. En los precintos con población mayoritariamente latina analizados dentro del Distrito 72 de la Asamblea Estatal, que comprende gran parte de Washington Heights, un análisis publicado después de las elecciones estimó que Trump obtuvo alrededor del 31% del voto latino en 2024, aproximadamente 14 puntos porcentuales más que en 2020.


Investigadores del Centro de Estudios Urbanos de CUNY señalaron además que el movimiento hacia Trump fue particularmente visible en algunas comunidades inmigrantes asiáticas y latinas, incluyendo sectores dominicanos de Washington Heights y el oeste del Bronx.


Estos números no significan que los dominicanos o los latinos se hayan convertido mayoritariamente en republicanos. Pero sí demuestran que una parte importante del electorado está reconsiderando su comportamiento político.
¿Qué está provocando el movimiento?


Durante décadas, una gran parte de los dominicanos de Nueva York encontró en el Partido Demócrata su principal espacio político. Sin embargo, temas como el alto costo de los alquileres, los alimentos y servicios, la seguridad pública, los impuestos, las dificultades de los pequeños negocios y la situación económica están haciendo que algunos electores reconsideren sus posiciones.
A esto se suma otro elemento: el crecimiento del socialismo democrático dentro del escenario político demócrata de Nueva York.
Ser demócrata no significa automáticamente ser socialista. Dentro del Partido Demócrata existen moderados, liberales, progresistas y diferentes corrientes ideológicas. Sin embargo, el avance electoral de candidatos identificados con el socialismo democrático ha provocado preguntas entre dominicanos que tradicionalmente han votado demócrata, pero que no necesariamente se identifican con esa corriente.


Para algunos surge una pregunta sencilla:
“Si soy demócrata, pero no comparto esa visión política, ¿dónde encajo?”
Ahí el Partido Republicano encuentra una oportunidad.
Los republicanos están tratando de conectar su mensaje de seguridad, reducción de impuestos, apoyo a pequeños negocios, libertad económica y valores familiares con comunidades inmigrantes que anteriormente tenían poca relación con ese partido.
La opinión de los analistas


Desde el análisis electoral, este fenómeno puede entenderse más como una transformación del comportamiento del votante que como una conversión ideológica colectiva.
Un análisis publicado por City & State New York después de las elecciones de 2024 planteó precisamente que el movimiento latino no debía interpretarse necesariamente como una deserción masiva hacia los republicanos, sino también como una reacción frente a determinadas políticas de la administración Biden y a la percepción de falta de atención política hacia las preocupaciones de los latinos.
Los datos posteriores de Pew también ofrecen una explicación importante: parte del cambio registrado en 2024 estuvo relacionado con quién salió a votar, no solamente con personas que cambiaron directamente de partido.
En otras palabras, muchos electores están comenzando a preguntarse menos quién es demócrata o republicano y más quién puede responder a sus problemas cotidianos.
El voto dominicano ya no puede darse por seguro
Ese cambio podría representar una oportunidad para el Partido Republicano, pero también plantea una responsabilidad. Acercarse a los dominicanos únicamente durante las elecciones no será suficiente. Cualquier organización política que aspire a conquistar ese electorado tendrá que presentar candidatos, propuestas y liderazgos capaces de mantener una relación permanente con la comunidad.
Para el Partido Demócrata el mensaje también es importante. Después de décadas de fuerte respaldo dominicano en Nueva York, mantener esa confianza requerirá escuchar las preocupaciones de comerciantes, trabajadores, propietarios de pequeños negocios, familias, envejecientes y jóvenes que enfrentan diariamente el costo de vivir en una de las ciudades más caras del mundo.
Los números de 2020 y 2024 indican que algo se está moviendo.
La comunidad dominicana está diversificando sus opciones políticas y el voto latino se ha convertido en un terreno cada vez más competitivo.
Demócratas, republicanos, moderados, progresistas e independientes tendrán que competir por ese voto. El mensaje que comienza a tomar fuerza es sencillo: el voto dominicano no debe darse por garantizado; tendrá que ganarse con propuestas, representación y resultados.

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