La logística y la eficiencia en la cadena de suministro emergen como los nuevos campos de batalla para sostener el boom exportador dominicano, que creció un 18% en el primer trimestre de 2026.
República Dominicana vive un momento exportador sin precedentes. En marzo de 2026 se alcanzó un récord histórico de US$1,448.6 millones en un solo mes, y el primer trimestre cerró con exportaciones que superaron los US$3,773 millones y un crecimiento interanual del 18%. Los números son contundentes. Pero para Karel Castillo, director ejecutivo de la Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo), la pregunta que define el futuro del sector ya no es cuánto se produce, sino cómo se mueve.
Un entorno global que exige más
El escenario internacional en el que opera el comercio dominicano es, en palabras del propio Castillo, de «transformaciones profundas»: reconfiguración de las cadenas de suministro globales, tensiones geopolíticas y cambios en las reglas del comercio mundial —incluyendo los aranceles aplicados por la administración Trump, que han limitado márgenes de negociación bilateral— obligan a replantear estrategias.
Sin embargo, Castillo no lee ese panorama únicamente como amenaza. «Lejos de representar solo incertidumbre, este contexto abre oportunidades para el país», señaló, al destacar las ventajas competitivas con las que cuenta la República Dominicana: su ubicación geográfica privilegiada, la cercanía a mercados clave como Estados Unidos —que concentró más de la mitad de las exportaciones de marzo con US$731.3 millones—, una plataforma exportadora diversificada y un sector empresarial con probada capacidad de adaptación.
Los datos respaldan esa lectura. Además del oro en bruto —que creció un 78.2% y lideró el desempeño de marzo—, sectores como el agroindustrial, las zonas francas y los servicios muestran dinamismo sostenido. El régimen nacional registró un crecimiento del 44% en el trimestre, con avances en acero, plástico, frutas y tabaco. Canadá, por su parte, emergió como destino de alto crecimiento, con un salto del 150%.
«Esto nos dice que el país está exportando más, mejor y con mayor valor agregado», afirmó Castillo.
La logística, el nuevo campo de batalla
Pero el crecimiento trae consigo exigencias mayores. Y ahí es donde Castillo pone el foco: en la logística como factor determinante de competitividad.
«El reto ya no es solo producir, sino cómo se mueve esa producción», advirtió. Tiempos de entrega, eficiencia de procesos, trazabilidad y digitalización son, según el ejecutivo, los elementos que hoy inciden directamente en la capacidad de las empresas dominicanas para cumplir con los estándares internacionales.
La advertencia no es menor. En un mercado global donde los compradores tienen múltiples opciones, un retraso en la cadena puede costar un contrato. «Incluso un producto de alta calidad puede perder valor si no llega a tiempo o se retrasa en algún punto de la cadena», subrayó Castillo.
La fórmula que propone es directa: «Hoy no basta con producir bien, hay que llegar bien».
El desafío de sostener el impulso
El Gobierno también ha puesto las exportaciones en el centro de su agenda económica. El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, encabezó recientemente la primera sesión del Gabinete para el Desarrollo de las Exportaciones, donde se redefinieron estrategias para mantener el ritmo de crecimiento del sector ante la coyuntura internacional.
Para Adoexpo, fortalecer la infraestructura logística, avanzar en digitalización y mejorar la eficiencia en cada eslabón de la cadena de suministro no son aspiraciones de mediano plazo: son condiciones para no perder lo que ya se ganó.
Porque en el comercio global de hoy, llegar tarde —o llegar mal— puede ser tan costoso como no llegar.

