La República Dominicana cuando se inicia en el siglo XIX la presencia habitual de mujeres en la prensa como periodistas (desde Socorro del Rosario Sánchez, pionera del periodismo feminista en 1876, en «El Eco del Yaque») era una sociedad que empezaba a despertar en vivir el día a día, y a la suerte de lo inesperado.
En esta prensa hubo una doctrina revolucionaria y liberal en contraposición al conservadurismo y, una facción de mujeres periodistas actuaba ante la gravedad de situaciones sociales. Las tensiones políticas partidistas penetraban el interior de sus familias. Pero ¿dónde actuaron ELLAS? –En las periferias o intramuros de las ciudades, y las «improvisadas» salas de redacción de sus hogares. Sus vidas, aún, no están completamente blindadas por el testimonio exacto escrito.
Al igual que ayer –en los siglos XIX y XX– en este S. XXI la pregunta a hacer a las periodistas feministas o con perspectiva de «género» es: 1) Si actúan bajo las ´órdenes´ de los poderes fácticos. Ese es el «leit-motiv» de la reflexión a hacer hoy, 5 de abril, conocer si en su «hacer» en la prensa escrita o digital se integran a la fisionomía del verbalismo machista; 2) Si desean ser honestas consigo mismas y «narrar» la Contra-Historia desde el feminismo de-la-diferencia y no, en complicidad «de» y «desde» la posverdad; 3) Si se dedican a evidenciar ´querellas´/denuncias, entre ellas, el menosprecio a quienes enfrentan al poder misógino; 4) Si deslegitiman a las féminas patriarcales que se consideran supremacistas culturales y económicas desde el privilegio del poder/clase y el poder/género biológico, en fin, 5) Si contribuyen al despertar de los «saberes» de las demás; 6) Si tratan de poner a salvo a la Nación de la atmósfera del totalitarismo y el oscurantismo; y 7) Si se cuestionan si el «arte de escribir» (desde el Cuarto Poder) es o no es una vocación, un compromiso ético y humanista.




